
El buen colega Oskar, rey regente del ínclito «Bar Txeni», donde puede uno escuchar rock (nacional, especialmente...) a cualquier hora, trapiñarse una deliciosa tortilla ladrillo, cagarse sanamente en la crisis con los simpáticos parroquianos o retarse a la rana con un par de campeones de barrio, fue fielmente cumplido en sus deseos (¡Házme un dibujito, Moli, con su punkie y con su heavy haciendo así... ... cada uno con los dedos!) y sólo falta que ahora él cumpla con su palabra y el sumiso dibujo tenga su marquito, su cristalito y su alcayata...
Se celebrará, por más que mi maltrecho riñón proteste, con la dosis apropiada de «Estrella de Galicia», enorme marca de garimba donde las haya (y no la hay en muchos sitios, créanme...)